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Fiestas
En el mes de enero además de Año Nuevo y Los Reyes, se solía celebrar las fiestas de San Antón, el día 17; San Sebastián, el día 20 ,y San Babil, el día 24. Como era habitual, la vispera de estas fiestas se solían hacer hogueras de regocijo o para señalar la festividad por devotos del santos o como súplica para obtener gracias. Así el ruego a San Antón era bastante interesado y se resumía en la frase de : "San Antón, gallinica pon".
San Sebastián fue por excelencia el santo más invocado para que protegiera a los pueblos de epidemias, especialmente de la peste.
San Babil era el patrón de los pelaires (no se refiere al apodo de los bieleros, sino a los que trabajaban los textiles) y por lo tanto los que ejercían ésta profesión lo celebraban con una procesión. La tumba de este santo se encuentra en la cripta del Monasterio de Leyre en el ábside de la derecha.

Las hogueras
La costumbre de encender hogueras con motivo de las festividades eran bastante extendidas por todo Aragón y también en España, su origen pagano se pierde en los albores de la historia. Conservadas por el cristianismo, perduró hasta mediados del siglo pasado. Hoy una de las que tiene mayor arraigo y se asienta con fuerza es la de San Juan. Su origen procede de las celebraciones del solsticio de verano.
Al embrujo de la hoguera se canta, se baila y, cuando las llamas bajan, la juventud salta de un lado a otro por encima del fuego. Si las llamas no les tocan, se casarán dentro del año.
Según el antropólogo Julio Caro Baroja, al saltar por encima de la hoguera y aspirar su humo se puede conseguir la curación de ciertas enfermedades, la preservación de los maleficios de las brujas, de los animales dañinos y la garantía de un matrimonio próximo.
El historiador rumano Mircea Eliade considera que el sentido de estos rituales es "una combustión, una anulación de los pecados y de las faltas del individuo y de la comunidad en su conjunto, y no una simple purificación", pues "la regeneración es, como lo indica su nombre, un nuevo nacimiento”. El fuego de la llamada “Noche Mágica” es el paradigma de esta "regeneración".
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